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pesar de todas las charlas que se escuchan sobre la importancia de los
bosques nativos y de la conservación de su Biodiversidad, en el
mundo entero se siguen midiendo el valor de estos bosques no en los términos
de un ecosistema donde florece la vida animal y vegetal, o del aporte
de oxígeno que desprende hacia la atmósfera, o de la protección
que le brindan a las costas de arroyos, ríos y lagos, o del rol
central que siempre han ejercido en todas las culturas y religiones alrededor
del mundo. lamentablemente, todavía se sigue calculando el valor
de un bosque en pies cúbicos de madera, en volúmenes para
la exportación, en cifras y puestos de trabajo.
Nos seguimos aferrando a los valores que podemos medir con un metro y
una calculadora.
Evidentemente le estamos "pifiando fiero", y seguimos sin tomar
conciencia que la visión económica mundial es tan estrecha
que sigue mutilando el futuro de las industrias, economías y culturas
que dependen de esos mismos bosques para su supervivencia.
La idea de publicar esta "página web" sobre los objetivos
básicos del "Proyecto Lemu" y el estado de la situación
en los bosques de nuestra biorregión, está basada justamente
en seguir aportando datos concretos sobre esta realidad y brindando ejemplos,
soluciones y sugerencias para que se produzcan los cambios de parámetros
indispensables para inserirnos en el nuevo milenio con una visión
mucho más acorde a los tiempos de emergencia que vive el planeta
Tierra
Esta vez, desnudamos para el grueso de la población una situación
poco conocida que se vive en toda la Patagonia, y que debería pegar
un campanazo de alerta para los funcionarios que ocupan las Direcciones
de Bosque Provinciales y que han iniciado sus funciones en Noviembre de
2003: como mínimo se impone una revisión minuciosa de las
concesiones madereras otorgadas sobre la base de una sospechosa connivencia
entre políticos y empresarios en toda la cordillera, y, desde ya,
un replanteo a fondo de las metas y objetivos de esas Direcciones Generales.
No nos cabe ninguna duda de que las personas que asumieron ese cargo estarán
enterada tanto de la visión que perseguimos quienes vivimos intentando
revalorizar los bosques nativos, (y que cada vez somos más), como
de la realidad que vive el sector forestal, embarcado en una crisis sin
precedentes debido al desastre causado por la falta de políticas
adecuadas en la que se basó la "explotación salvaje"
de ese recurso natural a lo largo de todo el siglo XX.
Una acción criminal que olvidó "curiosamente"
que los bosques nativos son un "bien natural" que deben ser
administrados juiciosamente por "todos" los habitantes de las
distintas Provincias.
¿Se habrán acabado los tiempos en que un empresario con
influencia y capitales podía apropiarse de los bosques fiscales
para montar un aserradero y talarlos a su voluntad desarraigando la gente
que habitaba allí y convirtiéndolos en mano de obra casi
esclava con unos sueldos miserables y sin ningún tipo de cobertura
social?
¿Habrán llegado los tiempos en que el obsoleto paradigma
forestal basado exclusivamente en la extracción de madera (al estilo
minero), se transformará en un paradigma más acorde con
los tiempos y "- el que quiera cosechar madera deberá comenzar
plantando árboles, como le ocurre a cualquier agricultor con su
siembra?"
Ocurrirá por fin "el milagro" de que las Direcciones
de Bosques Patagónicos asuman de una vez por todas el rol que les
corresponde a esta altura y eleven al rango de política de Estado
la conservación y restauración de los bosques nativos bajo
su jurisdicción?
¿Habrá sido realmente comprendida la idea que venimos impulsando
desde hace tantos años, de que hay que crear nuevas Areas Naturales
Protegidas, e interconectarlas entre sí para que podamos hablar
de enteros ecosistemas protegidos, y empecemos a soñar enserio
con un "Santuario Internacional de Bosques Nativos sub-antárticos",
que permitiría la conservación definitiva de los bosques
más australes del Planeta?
El recorrido por las notas e informaciones que estamos brindándoles
desde este "sitio" nos permite agregar otro grano de arena en
esta despareja lucha que iniciamos en Epuyén hace casi 30 años
atrás, y la sensación que nos deja, a pesar de ser sólo
un aporte para ampliar el ámbito de discusión, no es la
de estar "desperdiciando" tiempo y energías, sino todo
lo contrario.
Somos conscientes de que la labor para lograr un cambio drástico
de actitudes es un proceso lento y lleno de avances y retrocesos sin embargo
creemos que el empeño y la constancia invertidos por todas las
personas que llevamos adelante el "Proyecto Lemu" vale la pena...
sobretodo porque se ha transformado en la gota de agua que, pese a la
opinión de algunos viejos carcamanes forestales, va ineludiblemente
horadando la piedra.
Desde ya los invito a sumarse a esta campaña y aportar todos los
datos e informaciones posibles para abarcar un espacio cada vez más
amplio dentro del territorio cordillerano.
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