| Estamos
hartos de escuchar ese verso desarrollista que tiene su máximo
exponente en la globalización económica mundial.
"Desarrollo es progreso" aluden los popes del mercado y ¿qué
es progreso? :
¿La extinción irracional de especies de animales y vegetales
que conviven armónicamente en la Naturaleza hace milenios?
¿La acumulación demente de materiales químicos y
radioactivos, sin tener la más pálida idea de que hacer
con ellos durante los próximos siglos?
¿La extracción sin límites de bienes naturales no
reemplazables para el consumo inmediato sin pensar en las generaciones
que nos sucederán?
El diagnóstico es muy claro: La demencia del mercado ha llegado
a tal punto de descontrol que para seguir "creciendo", ahora
se dedica a carcomer sus mismas bases, o sea "el capital".
Tradicionalmente cualquier empresario que pretendiera vivir toda su vida
en un lugar y desarrollar una actividad que finalmente heredarían
sus hijos, supo que para aumentar su riqueza no podía "comerse
su gallina de los huevos de oro"..... sin embargo los parámetros
actuales que mueven a las corporaciones con sede en algún "paraíso
fiscal", sólo se basan en la explotación del capital
(llámese por ejemplo: concesión maderera) lo más
rápido posible, para luego abandonar esa fuente generadora de dinero
y dirigirse al siguiente "coto de caza".
Vale a decir que por una simple cuestión de "sentido común",
quienes estamos hace muchos años siguiendo el desarrollo de la
tragedia forestal en nuestro país y en el resto del mundo vamos
a seguir bregando con todas nuestras fuerzas a fin de detener el avance
de la maquinaria industrial en lo que nos queda de bosques nativos, y
a la vez vamos a seguir impulsando la que consideramos la única
solución viable de cara al siglo XXI: el aumento y la interconexión
de las Áreas Naturales Protegidas en La Patagonia y en todo el
resto del Mundo.
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