Las Plantaciones comerciales de árboles de rápido crecimiento NO son Bosques.

por Lucas Chiappe

Que te quede claro: los pinos que ves plantados en fila a través de la ventanilla del auto cuando comenzás a internarte en el ecosistema andino-patagónico no son bosques. Son plantaciones o reforestaciones industriales de árboles exóticos que reemplazaron los bosques nativos propios de esta biorregión.
Estas reforestaciones, fomentadas y financiadas con el dinero público que maneja el Estado, han ido reemplazando gradualmente la compleja y heterogénea vida que se crea y se interrelaciona directa o indirectamente en un bosque, por un monocultivo de una sola especie importada de América del Norte y para el beneficio exclusivo de la industria maderera (beneficio dudoso dado que la madera de pino es de muy baja calidad) o de la industria del papel (beneficio utópico en la región dado que, afortunadamente, no existen plantas elaboradoras de celulosa en la Patagonia).
Los ecologistas de todo el mundo han criticado el reemplazo de los bosques nativos por plantaciones de rápido crecimiento por varias razones:
1) Debido a la ausencia de una rica biodiversidad, todo monocultivo es más susceptible a cualquier tipo de influencia externa natural como suelen ser, los vientos, los incendios, los insectos o las enfermedades.
2) También suelen ser más susceptibles a cambios globales sean estos climatológicos o de agentes contaminantes como la lluvia ácida industrial.
Como ejemplo imaginemos la diferencia de la velocidad que puede alcanzar un incendio forestal dentro de un bosque antiguo, con árboles de porte y edades heterogéneas y con un dosel naturalmente discontinuo, en contraposición con la rapidez con la que avanza sobre un suelo denso de "pinocha" o vuela de copa en copa y alimentándose de la resina hiper combustible de los pinos en cualquier reforestación de la región.
Por otra parte, la población de insectos se incrementa dramáticamente en los monocultivos simplemente porque allí están muy bien alimentados.
En contraste, los insectos que se mueven a través de un bosque nativo, debe enfrentar una cantidad de impredecibles como son los predadores naturales que se alimentan de ellos en la cadena biológica propia de cualquier ecosistema equilibrado o la falta de alimento debido al espacio natural que existe entre las diferentes especies de árboles que pueblan un bosque nativo.
Otro lamentable ejemplo del porque a estas plantaciones se las conoce en el norte como "los bosques del silencio", la encontramos observando la falta de aves que aniden en estos árboles o mirando detenidamente la falta de "sotobosque" que obviamente se ve imposibilitado de crecer en el suelo acidificado por la "pinocha" de cualquier plantación de pino (además de la pincoha, varias especies de pino producen un líquido sumamente ácido en la punta de las raíces, que les permite "penetrar y amarrarse" en terrenos rocosos).
En definitiva no te dejes engañar por las apariencias: no todos los árboles que crecen en nuestra biorregión son autóctonos, o sea "nativos", y por más que signifiquen eventualmente "madera", estos verdaderos "invasores" traídos de la mano de algún "genio" político o economista, son extremadamente dañinos para el ecosistema cordillerano y contribuyen a subvertir un equilibrio natural producto de millones de años de evolución del bosque andino-patagónico.
Acabamos de despedir al siglo de la "Deforestación masiva", y demosle la bienvenida al siglo de su "Restauración Ecológica"



Asociación Lihuén-Antu, “Proyecto Lemu”.
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