| Como
ustedes están escuchando, a través de la voz que elevamos
desde distintas organizaciones no-gubernamentales de la Patagonia, últimamente
está surgiendo una nueva amenaza que atenta desde un ángulo
inédito hasta ahora, en contra de la conservación de nuestra
biodiversidad: Los llamados “sumideros de carbono”. Una nueva
forma de colonización encontrada por los paises industrializados
para seguir emitiendo impresionantes cantidades de carbono a la atmósfera
y justificándolo a través de la plantación de especies
exóticas en el hemisferio Sur.
La excusa que se esgrime en este caso es, por dar un ejemplo concreto,
que los 5 millones de Has. de “plantaciones” de árboles
de rápido crecimiento que se pretenden instalar en la Patagonia,
se ocupen de atrapar “para siempre” en sus tejidos la misma
cantidad de carbono que los países del norte van a seguir emitiendo
con sus industrias contaminantes. Una mentira que puede darnos muchos
dolores de cabeza en el futuro cercano y que se puede transformar en una
bomba de tiempo para nuestros planes de conservación.
Solo piensen en esto: ¿Existe algún estudio de impacto ambiental
ante tamaña modificación de un ecosistema al que llamamos
meseta patagónica?, ¿Quién puede garantizarnos que
esa implantación masiva de un monocultivo de pinos no termine teniendo
efectos contrarios a los que se pretenden alcanzar? ¿Hay algún
organismo preparado para luchar contra la magnitud de los incendios forestales
que van a desatarse en lugares donde prácticamente no hay agua
y los vientos suelen alcanzar velocidades impresionantes durante gran
parte del año?, ¿Qué cantidad y qué tipo de
pesticidas se van a utilizar para controlar las plagas inevitables en
cualquier monocultivo de pinos?. Además sabiendo que el cambio
climatológico ya es un hecho concreto a través de las estadísticas
del aumento de la temperatura en las últimas décadas: ¿Cuánto
tiempo van a poder crecer esos pinos a medida que aumente el calor y la
sequía en la meseta y que se ensanche el agujero de la capa de
ozono? Y en el lógico caso de que esos millones de Has. de pino
se sequen: ¿Se imaginan que va a ocurrir?... Simplemente que todo
ese carbono acumulado en sus tejidos se va a desprender, y, al volver
a la atmósfera, va a agravar de manera drástica el problema
que los “expertos” quieren hacernos creer que se mitigaría
de esta manera.
Por último dos consideraciones de orden práctico: ¿Sabían
ustedes que esas plantaciones que los “rápidos del norte”
pretenden llevar adelante en los territorios de los “pobres del
sur”, son y serán pagados con inversiones que provienen de
nuestros propios bolsillos, o sea a través de subsidios del Estado
Argentino?.
¿Ante la magnitud de éstas cifras, alguien se puso a pensar
cuál va a ser la próxima industria que va venir a la zaga
de esas forestaciones? Obviamente la industria del papel con sus plantas
químicas, que son consideradas entre las fabricas más contaminantes
que existen en el planeta.
¿Es ése el futuro que pretendemos para la Patagonia?
En definitiva, avivémonos vecinos que una vez más nos están
tratando de vender espejitos de colores. Analicemos los hechos y el negocio
que les estamos brindando a los países que, como Estados Unidos,
se rehusaron durante una entera década a firmar el tratado internacional
para reducir las emisiones de carbono y demás gases letales a la
atmósfera:
1º) Se sacan el problema de tener que reducir sus emisiones tóxicas
a la atmósfera.
2º) Implantan una masa de materia prima para sus futuras industrias
con los subsidios que nosotros vamos a regalarles (aumentando de esta
manera nuestra deuda externa).
3º) Reciben las ganancias de los “bonos verdes”.
4º) Preparan sus futuros negociados madereros y celulósicos.
5) Y encima, “lavan sus conciencias” ante los reclamos del
sur y “se pintan de verde” ante los ojos medio nublados de
la humanidad.....
Todo por 2 pesos.
Y si luego de analizar estas cifras y estos motivos todavía la
Argentina va a apoyar en la próxima "cumbre" la postura
norteamericana para que los “sumideros” se acepten como parte
de los mecanismos para la reducción del calentamiento global (efecto
invernadero), y nosotros los patagónicos aceptamos esas supuestas
“inversiones” bajo el pretexto de crear empleo y desarrollar
recursos genuinos para nuestra región: "- Que la inocencia
nos valga compatriotas".
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