Notas de Fondo

INDICE
 
Globalización económica y Medio Ambiente
(Fragmento) Por Jerry Mander
Del Bosque a la Ciudad: ¿Progreso?
por Juan Pablo Orrego
Porque un bosque sano necesita árboles muertos
Por George Wuerthner
¿Qué son los famosos "Chips"?
El Mensaje de los Árboles

por Susan Meeker-Lowry

Las últimas fronteras forestales.
Instituto de Recursos Mundiales

La Magnitud del Desastre y la Esperanza
Bosques Genéticamente Modificados

por Marie Woolf
Cambio Climático, Captura de Carbono y Desarrollo Forestal Sustentable en la Patagonia Argentina.
por María Alejandra Malosetti, de la Fundación Península Raulí
Forestación "Compensatoria"
por Hugo Rodriguez - Grupo Ecologico de Corcovado
La Tragedia del Bosque Chileno
Todo Verdor Desaparecerá

Por Jorge Llistosella

 


 Globalización económica y Medio Ambiente
 Por Jerry Mander (Fragmento)

 

Entre muchos argumentos absurdos, los que abogan por la globalización económica alegan que, en el largo plazo, ésta aumenta la protección ambiental. Su teoría consiste en que a medida que los países se globalizan, a menudo explotando recursos como bosques, minerales, petróleo, carbón, peces, vida silvestre y agua, su mayor riqueza les permitirá salvar más porciones de naturaleza de posibles estragos, y además les permitirá introducir elementos técnicos para mitigar los impactos ambientales negativos derivados de su propia producción aumentada. Sin embargo, existen fuertes evidencias de que cuando los países aumentan sus aparentes ganancias dentro de una economía global, la mayor parte de ellas va a las corporaciones globales, que tienen pocos incentivos para volver sus beneficios hacia la protección ambiental. En vez de hacerlo, arrastran al país a una explotación aún mayor, o simplemente se guardan el dinero y escapan rápidamente del país. Tal es la conducta corporativa normal dentro de una economía global. Aquí en EEUU, el país más rico del mundo, nuestro presidente promueve abiertamente la idea de la globalización como "una ayuda a la naturaleza", al mismo tiempo que aboga por más perforaciones petroleras, más tala de bosques, más veneno en los ríos, y proclama una oposición tajante a cualquier medida que ayude a controlar el cambio de clima, la última expresión de globalización. La idea de la globalización como una suerte de estrategia ambiental es totalmente ridícula. Pero el asunto es aún más serio de lo que parece a primera vista. De hecho, la propia globalización económica - las mismas ideologías y estructuras que la dirigen - se opone intrínsecamente a la supervivencia de la naturaleza. Ni los acuerdos ambientales laterales, ni los controles de contaminación, ni las tecno-soluciones podrán mitigar los daños inherentes a una economía globalizada, con sus modelos de producción orientados hacia las exportaciones; los problemas están integrados dentro del diseño. Si hemos de proseguir este experimento global, vamos a obtener algunos resultados predecibles ... e inevitables. Son intrínsecos a la forma. En consecuencia, será preciso cambiar la forma.
¿Fuerza Inevitable de la Naturaleza?
A los defensores de la globalización les encanta describirla como un hecho consumado, resultado de fuerzas económicas y tecnológicas que, sencillamente, han evolucionado a través de los siglos hasta llegar a su forma actual. La describen como una fuerza de la naturaleza incontrolable, no dirigida. Por supuesto, si aceptamos esta descripción de la inevitabilidad de la globalización - como muchos de los medios de comunicación, los gobiernos y las universidades tienden a hacerlo - es obvio que no habrá ninguna posibilidad de resistencia. Sólo tendríamos una opción, quedarnos allí tendidos, viendo televisión, y someternos. O si no, tratar de sacar provecho de este proceso de algún modo, para nuestros propios fines. Ya debería ser evidente que tal pasividad resulta inaceptable para muchísima gente, a juzgar por las recientes protestas ocurridas en Genova, los 50.000 manifestantes de Seattle, las demostraciones realizadas por un millón de campesinos en la India, y las diversas protestas realizadas en Japón, Brasil, México, Inglaterra, las Filipinas y hasta en Nueva Zelanda. Mucha gente está realmente preocupada con este proceso. Es verdad que la actividad de comercio global, y conceptos como "libre comercio" han existido ya por siglos en distintas formas. Pero las versiones más tempranas eran totalmente diferentes de la versión moderna en cuanto a escala, velocidad, forma, impacto y, lo que es aún más importante, en la intención. En definitiva, la versión moderna de la globalización económica no evolucionó simplemente, como en la naturaleza, como algún tipo de planta o alguna especie animal naturalmente dominante, una enredadera Kudzu económica. La globalización moderna no es un accidente de la evolución. Fue creada por seres humanos, y con una meta específica: Dar primacía a los valores corporativos por sobre todos los otros valores, e instalar y codificar agresivamente tales valores en forma global. De hecho, la era de la globalización moderna tiene una fecha de nacimiento y un lugar de nacimiento : Bretton Woods, New Hampshire, Julio de 1944. Eso ocurrió cuando las figuras corporativas más connotadas del mundo, economistas, políticos y banqueros se reunieron para buscar una forma de mitigar la devastación producida por la Segunda Guerra Mundial. Decidieron que se requería un sistema económico global centralizado para promover el desarrollo económico global. Pensaron que así se dejarían atrás las guerras y se ayudaría a los pobres y al proceso de reconstrucción.
De las reuniones de Bretton Woods surgieron el Banco Mundial, el FMI (Fondo Monetario Internacional) (con otros nombres en esos tiempos) y luego el GATT (Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio) que más adelante dio origen a la WTO (Organización Mundial del Comercio); y, en seguida, los clones del modelo incluyeron al NAFTA, el Acuerdo de Maastricht en Europa, la naciente FTAA ("Area de Libre Comercio del Acuerdo de las Américas"), y varios otros. Todos estos instrumentos de globalización económica, en conjunto, han estado cumpliendo con su mandato, que posiblemente traerá consigo el re-planteamiento más fundamental de las disposiciones sociales, económicas y políticas existentes en el planeta, al menos desde los tiempos de la Revolución Industrial. Están implementando un cambio de poderes de enormes proporciones, arrebatando el verdadero poder económico y político a los gobiernos nacionales, estatales y locales y a las comunidades, que conduce hacia un nuevo modelo que da gran poder a las corporaciones globales, los bancos y las burocracias globales que ayudaron a crear, aunque con graves consecuencias para la soberanía nacional, el control comunitario, la democracia, las culturas indígenas y, hoy día sobre todo, para el mundo natural. El punto crucial que debemos tener en cuenta es que este proceso, esas instituciones, y las reglas por las cuales se rigen, han sido creadas "a propósito" por seres humanos, corporaciones y banqueros; tienen formas específicas, destinadas a obtener resultados específicos. NO ES UN ACCIDENTE. NO ERA INEVITABLE.... Y aún se puede revertir o revisar, aunque sea con dificultades...
A veces, a los que estamos en el movimiento de anti-globalización, se nos tilda de utopistas. Después de todo, queremos parar el supuesto e inevitable "progreso" del capitalismo corporativo. Pero sobre esta acusación de utopismo, nuestros críticos están atrasados con las noticias.
Si hay un utopismo hoy día, es el utopismo corporativo. Seguir argumentando que un sistema que homogeniza la actividad económica y la cultura global para beneficiar a las corporaciones, que arrebata el poder a las comunidades y se lo da a las burocracias globales, que marginaliza y deja sin casa a millones de campesinos y trabajadores y que devasta a la naturaleza de un modo sin precedentes e insistir que tal sistema puede sobrevivir mucho tiempo es puro utopismo corporativo... Realmente, no creo sea posible que funcione...

Jerry Mander


 

 


 Del Bosque a la Ciudad: ¿Progreso?
 por Juan Pablo Orrego

(extracto del libro: La Tragedia del Bosque Chileno)
"Todo ecosistema sobre la tierra sueña con llegar a ser bosque"


No se ha dicho lo suficiente sobre hasta que punto el bosque es la máxima expresión de la naturaleza. No se trata una vez más, de caer en el pecado mortal de nuestra cultura que es el de jerarquizarlo todo y postular ahora ecosistemas "superiores" e "inferiores", ordenados en pirámide, pero si las condiciones bioecológicas lo permiten, todo ecosistema se embarca en el audaz proceso de la sucesión ecológica, buscando llegar a ser el ecosistema más complejo y diverso posible. Y el más complejo y diverso es, indudablemente, un bosque primario, maduro, un bosque antiguo tropical o templado, una catedral verde y umbrosa, desplegando su gloria "a todo el imperio", como dicen los Pehuenches, lo que significa simplemente, a la intemperie, bajo la vertiginosa bóveda celeste, nublada o estrellada del cielo. El tema de la jerarquización de la realidad no es trivial. Somos nosotros, los modernos occidentales los que sufrimos, inmersos en desequilibrados sistemas sociales piramidales, estratificados socioeconómica e incluso racialmente, y los que luego proyectamos esta estructura a la naturaleza para justificarla, aduciendo que refleja el orden natural e incluso cósmico. ¡Qué retorcido enredo y qué trampa! El espejismo proyectado nos impide ver la realidad natural: se erige como una barrera síquica entre ella y nosotros. Dificilmente podemos fluir o armonizar con un orden natural que estamos percibiendo distorsionado. Menos aún podemos entender cuál es nuestro lugar dentro del todo, cuando lo que estamos percibiendo distorsionado es, muy literalmente, nuestra propia naturaleza. Sin darnos cuenta con nuestra arrogancia y auto-otorgada superioridad, nos autoexiliamos de la naturaleza, nos alienamos en la enrarecida cúspide de la pirámide que nosotros mismos hemos proyectado sobre la realidad
Es tanta la alienación que hay en la Tierra, demasiados seres humanos (la mayoría de ellos hacinados y medios ahogados en las grandes metrópolis), sinceramente creen que el ser humano no es parte de la naturaleza junto con los demás seres de la biósfera: se ha impuesto la idea de que a través de una supuesta evolución natural y cultural, guiada por un Dios de quienes somos imagen y semejanza, hemos salidos como eyectados fuera de la naturaleza, que la hemos trascendido en cuerpo y alma. ¡Qué ilusión más letal!

Juan Pablo Orrego


 

 


 Porque un bosque sano necesita árboles muertos
 Por George Wuerthner (Earth Island Journal)



Yo he sido entrenado en ingeniería forestal desde muy joven por lo cual considero poder hablar con conocimiento de causa cuando denuncio públicamente que los programas que se dictan en las cátedras univesitarias sobre este tema son excesivamente estrechos y carecen en consecuencia de una visión amplia en materia forestal.Vale a decir, que no se entrena a la gente para comprender a los bosques como una entidad compleja y auto-regulable, sino que se insiste en recalcar que nosotros los humanos tenemos suficientes conocimientos como para mejorar el trabajo de la Naturaleza .
Y al proceder de esta manera se entrena a los futuros "especialistas" para trabajar en la industria forestal, olvidando explicarles la complejidad de los ecosistemas forestales, excepto en los casos que esto ayude para producir más fibra leñosa en el menor tiempo posible.Un bosque que no haya sido intervenido jamás por el hombre, sufre naturalmentemente (como parte de un ecosistema), algún ataque causado por los insectos, el fuego,o las enfermedades. Una plantación comercial, en cambio, sustituye estos procesos ecológicamente normales, por la manipulación genética de sus semillas, la "curación" con insecticidas u otro tipo de manipulación humana. La mayoría de los "forestales" asume que "con tal que se vuelvan a plantar árboles donde se produjo una tala, está todo bien..."lo que demuestra la estrecha perspectiva de la enseñanza recibida que equipara a un bosque natural con una plantación de árboles.... y esto no es así. Los árboles manejados para la producción de madera jamás van a alcanzar el tamaño ni van a tener la edad para considerarse " antiguos ", debido a que van ser " cosechados " con un estricto esquema de rotación que excluye todo desarrollo natural del bosque, y de su entorno. En consecuencia, existe una inmensa diferencia "ecológica" entre un sistema boscoso funcionando con normalidad y una tierra plantada con cierta cantidad de árboles.
Por otra parte el hecho de que un árbol muerto sea considerado un sintoma de un bosque enfermo o en estado de decadencia, nos da la pauta de otra visión "estrecha" de la industria forestal .En efecto, a esta altura, muchos estudiosos consideran que los árboles muertos son, ecológicamente hablando, más importantes para el ecosistema de un bosque que los mismos árboles verdes .
Un bosque que no haya sido intervenido por la mano del hombre se compone normalmente de un mosaico de árboles vivos y muertos, mientras que un bosque "trabajado" suele convertirse en muchas partes del mundo en una lamentable "tala rasa" .
La mezcla natural de árboles vivos y muertos, proveen cobijo para la fauna silvestre, son una fuente de regeneración espontánea de semillas y producen un habitat reparado para el establecimiento de otras plantas además de árboles. Las áreas taladas en cambio tienden a ser lugares mucho más hostiles para la restauración natural de esos ecosistemas. siendo castigados por los vientos, la sequía y la falta de sombra.
En definitiva, un bosque talado difiere dramáticamente de un bosque natural, que siempre posee un número proporcional de árboles muertos. El único problema con las enfermedades naturales y los fuegos espontáneos dentro de un ecosistema equilibrado, es la reacción ignorante que genera entre quienes no comprenden la ecología forestal y en consecuencia no logran apreciar la verdadera sanidad de un bosque .

George Wuerthner


 

 


 ¿Qué son los famosos "Chips"?
 Los bosques antiguos hechos astillas
 por Susan Meeker-Lowry



Las astillas o "Chips", son pequeños trozos de madera de entre 20 y 50 mm, que se utilizan principalmente para la elaboración de celulosa y papel.
Las astillas de fibra corta, que provienen de la madera de especies de árboles nativos como la Lenga y el resto de su familia de "Nothofagus"(6 de ellos viven en la Patagonia Argentino-Chilena y los otros dos en Australia, la isla de Tasmania y Nueva Zelandia), se destinan a la elaboración de papeles "especiales" para fax, computación, etc.
Tradicionalmente se destinaban para hacer "chips", a los restos de la madera aserreada (las puntas y ramas sin valor comercial). En la actualidad, la producción de astillas se ha convertido en una industria especializada que utiliza tanto árboles de alto valor comercial, como la parte rescatable de los árboles en descomposición. Es falsa la creencia de que la producción de astillas se basa en la explotación de árboles podridos o "sobremaduros".
Las astillas se hacen de árboles sanos, no de madera podrida.
Muchos lugares en el mundo pueden dar testimonio de la destrucción que ha representado la explotación de los bosques para producir astillas: En Australia se exportan a Japón 5 millones de toneladas de chips, o para entendernos mejor, 2 millones de árboles maduros hechos astillas...esto significa la pérdida de 50.000 has. de bosque nativo por año.
En el sur de Chile la cosa no está mejor dado que el volumen de astillas extraídas del bosque nativo ha tenido un aumento explosivo en los últimos años: de 74.000 toneladas que se exportaron em 1988, se pasó a casi 2 millones de toneladas en 1991, cifra que sigue aumentando en la actualidad.
Otro dato interesante para refutar a las industrias "chiperas" es que en Tasmania se perdieron 4.000 puestos de trabajo en el área maderera: el porcentaje de empleos relacionados con la exportación de astillas equivale a sólo el 1% en relación a la industria forestal tradicional.

El Mensaje de los Árboles
" -...La primer cosa que debemos transmitirnos con urgencia todos los que amamos los árboles es sobre las sensaciones que nos invaden luego de meditar bajo uno de ellos o luego de conversar con cualquiera de ellos. Necesitamos conversar sobre las emociones que nos invaden cuando caminamos por un bosque, lo que sentimos cuando nos topamos con un círculo de hongos que no esperabamos encontrar, y sobre el tipo de creaturas con que nos cruzamos entre la maleza.... y sobre como, a veces nuestros problemas se resuelven allí sin ni siquiera pensar en ellos. Todo esto tiene que ver con nuestra relaciones, y significa que no estamos solos.Algo que dije infinidad de veces y que voy a repetir hoy, es que como eco-activista y como escritora, yo no soy suficientemente objetiva como debería ser, sin embargo esto se debe al hecho de no poder olvidar que llevo en mi corazón cada viejo árbol con el que pasé un tiempo. Llevo en mis espaldas los bosques donde crecí, las matas de zarzamora de las que me alimenté y los árboles que me sirvieron de refugio para mis juegos de niña.
Cargo en mi corazón todas estas sensaciones, con el conocimiento que la energía que fluye a través de ellas es la misma fuerza que me inspira y me permite seguir teniendo esperanzas cuando el panorama se vuelve sombrío y pesimista".

Susan Meeker-Lowry


 

 


 Las últimas fronteras forestales.
 Instituto de Recursos Mundiales


En este momento la mayoría de la gente que lee prensa o ve televisión ya debería saber que la desforestación constituye un problema serio: cada año por lo menos 16 millones de hectáreas de bosques nativos caen bajo el impacto del hacha, el fuego, el bulldozer o la motosierra. Sin embargo la humanidad consideró durante milenios a los árboles como un producto primario, cuando no como "un obstáculo en la ruta hacia el progreso".
A lo largo de muchos siglos, más de la mitad de los bosques del mundo -casi tres mil millones de hectáreas- fueron quemados, desmontados, talados.
Hoy tan sólo se conserva una quinta parte de la cubierta original en grandes extensiones de tierra con grados relativamente bajos de perturbación, pero la tala sigue su marcha acelerada.
En el curso de esta destrucción, estamos perdiendo especies y un valioso y amplio abanico de recursos, al tiempo que alteramos la composición de la atmósfera y degradamos los sistemas de forma brutal. También está avanzando rápidamente la construcción de carreteras y otra infraestructura que por lo general acompaña a la tala en escala industrial, la minería y otras grandes inversiones. Una vez que se ha abierto el camino, la presión demográfica y la carencia de tierras en muchas partes del mundo, especialmente en los paises en desarrollo, pueden fomentar la migración hacia regiones "de frontera" y la deforestación rápida por parte de colonos o especuladores inmobiliarios. Existen formas mucho mejores de usar, manejar y preservar los bosques. El alcance de la creatividad humana llega hasta proponer la custodia de los árboles, pero en las fronteras forestales la destrucción continúa a un ritmo demencial....
Y todo esto a pesar de que en la historia abundan ejemplos sobre el derrumbe de enteras civilizaciones después de que la deforestación condujera a la erosión del suelo, la sedimentación de los ríos, la escasez de madera trae otros fenómenos que han sido la ruina de la productividad agrícola e industrial.
Entre ellas figuran la antiguas civilizaciones de Mesopotamia, el Mediterráneo y América Central. En épocas más recientes, la erosión a partir de 1950 como consecuencia de la deforestación ha causado la pérdida de 580 millones de hectáreas de tierras fértiles en todo el mundo, área que supera la superficie de toda Europa occidental. Es probable que las últimas fronteras forestales de la Tierra, legado que heredamos de nuestros ancestros, constituyan en realidad el regalo más valioso que podamos dejar a nuestros hijos.
En su calidad de guardianes de la biodiversidad, de las culturas indígenas y de los procesos ecológicos, las fronteras forestales también ofrecen oportunidades para la recreación y el eco-turismo. Dado que muchos bosques irreemplazables ya han desaparecido, el valor que tienen los bosques restantes para las generaciones futuras es ahora mucho mayor.
Más allá de todas las consideraciones prácticas está la necesidad estética y espiritual, muy real, de saber simplemente que aún quedan lugares remotos y silvestres en este planeta super-poblado. Una prueba concreta de esta necesidad es la suma considerable de dinero que mucha gente paga para visitar estos lugares. Pero aún para quienes no llegan a ver jamás las plantas y animales silvestres, junto con los bosques que los albergan, tienen el derecho inalienable de existir.

 

 


 La Magnitud del Desastre y la Esperanza
 por Marie Woolf

"Con nuestro comportamiento demencial y antropocéntrico, los seres humanos hemos dado comienzo a la 6ª gran ola de extinción de la vida sobre la tierra"
(R. May)

 

Más de la mitad de los bosques que cubrían originalmente la Tierra se ha destruido, principalmente durante los últimos 30 años. Hoy, sólo una quinta parte de los bosques ancestrales se conservan relativamente intocados. Son los que el World Resources Institute ha denominado "Bosques de Frontera". El 40 % de los bosques que quedan en el planeta calificarían como tales, y 3 grandes países: Rusia, Canadá y Brasil, albergan casi el 70 % de ellos. Sesenta y seis países del mundo han perdido TODOS sus bosques de Frontera y el 39 % de este tipo de florestas se encuentra amenazada por la explotación forestal. Sólo el 3 % de estos bosques está ubicado en zonas templadas. Es por esto que este tipo de bosques son los que se encuentran actualmente en mayor peligro. La mitad de ellos crece en Canadá, Rusia y Alaska, zonas inhóspitas del Hemisferio Norte, y se ubica en el borde de la tundra. Fuera de los bosques boreales más del 75 % de los "bosques de frontera" se encuentra amenazado. Once países entre los que se incluyen Finlandia, Suecia, Tailandia, Guatemala y Vietnam, están muy cerca de perderlos completamente. Estos países conservan menos del 5 % de sus bosques originales y todos están en peligro. Empeñados en salvarlo que queda de las maravillosas "selvas húmedo-templadas", se ha conformado una alianza internacional por la defensa de los bosques sub-antárticos y por la eventual creación de un Santuario Internacional de Bosques Nativos al Sur del Paralelo 40º. Cada vez se toma más conciencia de la importancia de los bosques para la salud del Planeta: para la conservación del agua, del suelo, de la calidad de la atmósfera, de la biodiversidad y también para la estabilidad de la especie humana.


Bosques Genéticamente Modificados

"Nuestra sociedad se caracteriza por su incapacidad de dejar tranquila a la Naturaleza"
A pesar de los gritos de alarma de todo el movimiento ambientalista mundial, se están comenzando a promocionar las plantaciones experimentales de una serie de bosques de árboles modificados genéticamente.
Gigantescas corporaciones madereras y productoras de pulpa de papel se han estado asociando con empresas líderes en la llamada "biotecnología", para lograr alterar la genética de determinados árboles induciéndolos a un crecimiento desmesurado y volviéndolos resistentes a una serie de plagas.
La manipulación que esto significa despertó la justa indignación de los grupos que luchan por conservar los bosques nativos y el argumento esgrimido para intentar detener estos experimentos es que no hay ningún tipo de prueba que pueda indicar que ocurriría en el caso de que estas semillas modificadas entren en contacto con las plantas, insectos y animales que comparten ese ecosistema....
Es más, la única seguridad es que, si las compañías madereras lograran producir estos mega-árboles "a la medida" de sus necesidades, los bosques nativos sufrirían una inexorable degradación genética arrastrando a toda la cadena de bio-diversidad que la acompaña desde hace millones de años en la naturaleza. En los últimos tiempos se han patentado diversos tipos de árboles modificados genéticamente en Europa y USA y se están comenzando a cerrar negocios multimillonarios entre corporaciones multinacionales y compañías de agroquímicos. En Junio de 1999 Monsanto cerró un negocio de 100 millones de dólares con International Paper, Westwaco Corporation y Fletcher Challenge Forests para producir árboles de crecimiento super-rápido. A pesar de las recomendaciones de la Comisión Forestal que señala la peligrosidad de experimentar fuera de los laboratorios con material genético cuyas reacciones futuras son absolutamente impredecibles, en Gran Bretaña los primeros mega-árboles fueron plantados cerca de Bracknell, Berkshire, por la compañía Zeneca.

Marie Woolf


 

 


 Cambio Climático, Captura de Carbono y Desarrollo Forestal Sustentable en la Patagonia Argentina.
 por María Alejandra Malosetti, de la Fundación Península Raulí



El mundo es hoy testigo de un gran debate generado en torno al tema de la captación, almacenamiento o reducción de emisiones de carbono asociadas con los cambios de uso del suelo y las actividades forestales, como una opción para regular las emisiones de origen humano de los llamados gases de efecto invernadero, suponiendo de este modo mitigar el calentamiento global.
Ya que hay muchos y distintos temas bajo análisis y teniendo en cuenta que la generalización en el uso del "discurso ambientalista" puede confundir a la opinión pública, trataré de ir dando nuestras definiciones y posiciones sobre cada uno de estos temas de la manera más simple y sintética que me sea posible:
Como punto de partida, nuestra fundación opina que no se deberían incluir los proyectos forestales de ningún tipo dentro del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).
A pesar de estar internacionalmente aceptados, entendemos que dichos programas forestales no necesariamente cumplen con los requisitos de admisibilidad del MDL, que son la conservación de la biodiversidad y el uso sustentable de los recursos naturales.
Estamos convencidos de que el problema de la emisión se debe solucionar concentrando todos los esfuerzos en la NO - EMISION, o sea disminuyendo la emisión de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) y no intentando secuestrarlos.
Entendemos como un contrasentido - no ético - que se pretenda compensar el impacto negativo de las emisiones de GEI con actividades forestales, siendo que estas significan un impacto ambiental negativo en sí mismas.
Nuevamente los beneficiarios de estos subsidios serán los grandes grupos empresarios, que continuarán contaminando en forma creciente y además harán nuevos negocios a nuestras expensas económicas y ambientales.
Coincidimos en que uno debe plantar árboles para cosechar madera de consumo, igual que si fuera lechuga o papa, pero siempre que se utilicen las mejores prácticas forestales que no ocasionen otro problema ambiental igual o peor al que se pretende mitigar.
Las plantaciones industriales no son bosques, y las plantaciones industriales en gran escala producen impactos negativos.
La esencia y el fin de una plantación industrial son económicos y no ambientales, y sus impactos, tanto negativos como positivos deberán ser estudiados en cada caso.
Las experiencias de las plantaciones industriales extensivas con especies exóticas invasoras que se hicieron en la región presentan en su mayoría, una variada gama de grandes impactos negativos.
Los impactos más importantes han sido la pérdida de superficie de distribución de especies nativas, la pérdida de hábitat, la introducción y naturalización de especies exóticas y sus consecuentes efectos negativos sobre la biodiversidad y el paisaje.
Por el momento no se cuenta con una estructura institucional ni con directivas claras ni reglas de control que puedan proveer garantías en cuanto a la limitación de dichos impactos negativos, en el caso de un aumento considerable en la escala de los proyectos forestales patagónicos.
El conjunto de las acciones del hombre, no solamente las forestales, han llevado a un deterioro tal a nuestros bosques, que Argentina perdió 2/3 de ellos en el último siglo.
El negocio de la forestación en Patagonia ha sido siempre pobre. Lo demuestra el hecho de su éxito relativo a pesar de los subsidios nacionales y provinciales que tuvo, representando solo el 4% de todo lo plantado en Argentina.
Todavía no se han encontrado acuerdos para abordar los temas críticos no resueltos que permitan incorporar proyectos de forestación y reforestación -F y R- en el MDL. Alguno de ellos son la no permanencia por tala posterior, adicionalidad, fugas, incertidumbres, impactos socioeconómicos y ambientales, incluidos los impactos en la biodiversidad y en los ecosistemas naturales, ni se han acordado definiciones básicas tales como: Que es un bosque?
Las diferencias entre las normas de aplicación en las distintas jurisdicciones (Argentinas y Chilenas; nacionales, provinciales y municipales; públicas y privadas; etc, ) referidas a las restricciones ambientales al uso del suelo, hacen imprescindible un gran trabajo de reordenamiento territorial previo a lanzar nuevos programas de forestación.
Por todos estos motivos nuestra ONG, en acuerdo con otras ONGs neuquinas y regionales, proponemos que no se propicie un nuevo subsidio para programas forestales en la Argentina, a menos que estos sean exclusivamente de protección y restauración de ecosistemas degradados.
Al invertir esos recursos en restauración, de hecho se cumplirán los objetivos de fijación y conservación en el tiempo de carbono con creces, y será verdaderamente sustentable a escala local.
No aceptamos las falsas opciones de pinos o desierto, pinos o pobreza, etc., ya que existen otras maneras de aplicar subsidios y combatir la desertificación y la pobreza en la región, ejecutando actividades que son -con certeza- mucho más amigables con el ambiente.
Las ONGs de la región estamos funcionando en red y en términos generales coincidimos en lo antedicho y responderemos en bloque como lo hicimos en el pasado reciente ante planteos similares.
Para que el diálogo constructivo se profundice, se deberán descartar tanto la intransigencia de algunas ONGs como la soberbia tecnócrata de algunos funcionarios nacionales o internacionales.
En Patagonia contamos con una naturaleza muchísimo menos alterada que la de otros lugares del planeta, y creemos que todavía es reversible la degradación mediante políticas y normas claras y estables y con el trabajo conjunto de todas las personas y todos los sectores de la sociedad.

María Alejandra Malosetti

LA NATURALEZA DISEÑÓ LOS BOSQUES CON UNA INMENSA DIVERSIDAD BIOLÓGICA
NOSOTROS SÓLO LOGRAMOS DISEÑAR BOSQUES SIMPLIFICADOS EN MONOCULTIVOS COMERCIALES...
LA NATURALEZA DISEÑÓ LOS BOSQUES COMO UNA RED DE PROCESOS INTER-RELACIONADOS
NOSOTROS INTENTAMOS DISEÑAR UN BOSQUE BASADO EN PROCESOS AISLADOS....
LA NATURALEZA DICE: LOS BOSQUES SON COMO UN EXPERIMENTO IMPREDECIBLE....
NOSOTROS PRETENDEMOS: BOSQUES CON REGLAS ESTRICTAS Y FÁCILES DE CONTABILIZAR ECONÓMICAMENTE.

Chris Maser


 

 


 Forestación "Compensatoria"
 por Hugo Rodriguez - Grupo Ecologico de Corcovado



La necesidad de contar con madera a corto plazo y el deseo de ganar dinero rápidamente, produce un impacto ecológico muy peligroso. En muchas partes se han implantado grandes monocultivos, que bajo el punto de vista ecológico no son más que «bombas de tiempo», que pueden reventar en cualquier momento. Para crear estos «bosques artificiales» muchas veces se han eliminado los bosques naturales, compuestos de gran cantidad de variedades que se encontraban en perfecto equilibrio biológico:... (Eberardo Hoepcke, «Equilibrio entre ecología y economía, la gran responsabilidad del forestador», 1985, Jornadas Forestales Patagónicas).
Dentro del cúmulo de falacias que gobiernan el sector de la economía denominado «forestal», es posible encontrar una que se descubre a simple vista porque alcanza ya, miles de hectáreas cubiertas, alcanza varios metros de altura; lleva años creciendo y, por cierto que va reproduciendose espontáneamente y destruyendo los suelos, las cuencas hídricas y la biodiversidad. Las plantaciones con especies exóticas (pinos de rápido crecimiento originarios del hemisferio Norte), se encuentran asentadads en nuestra región cordillerana sobre la pretenciosa y falaz postura oficial de que se foresta con ellas en los sitios donde no preexiste vegetación boscosa nativa. Esto se desmiente a simple vista: A través de los años, nuestros bosques sub-anárticos de ciprés, ñire, lenga etc., vienen siendo sistemáticamente desplazados y remplazados por cultivos por monocultivos comerciales de pinos. Esto es, que a pesar de lo que el Estado invierte en propaganda mentirosa, la actividad forestal históricamente ganó terreno cambiando ecosistemas por plantaciones.¿Que ha sucedido, qué está sucediendo ante nuestra vista?. En pocas palabras, se suprime lo autóctono, lo originario del lugar, lo que llevó evolutivamente miles de años para prosperar allí, produciendo la desaparición de nada menos que, la identidad del paisaje. Es la destrucción del ambiente cordillerano devenida de causas que son tan primarias como mezquinas. A saber: Los intereses mercantiles de corto plazo; la ignorancia de las consecuencias ecológicas; la inercia de un proceder mecánico (muchas veces se planta pino porque sí); la copia de modelos de desarrollo destructivo (como el caso chileno); el monopolio de las decisiones por parte de la clase de «los forestales» (para quien la confusión dominante de conceptos entre lo que tiene que ver con el bosque y lo forestal sirve a sus fines); etc.
¿Qué nos viene diciendo el Estado provincial?. Que «el objetivo de plantar coníferas en secano es incorporar cerca de 1 millón de Has. de tierras con distinto grado de aptitud en cordillera y pre-cordillera libres de vegetación leñosa natural. La localización es a lo largo de la Ruta 40 y en la franja de 25 kms. de ancho desde dicha ruta hacia el Este a través de 400 kms» (Dir. Gral. de Bosques y Parques Prov. de Chubut). ¿Qué es lo que se ve a simple vista? Desde la Ruta 40, poco y nada. Son muy pocos los que forestan en la isohieta de los 500 mm, y también escasas las forestaciones logradas que posean un perfil como el planteado desde el Estado. En cambio sí puede verse como se forestó y se continúa haciendo, en tierras fértiles de la cordillera donde «existe vegetación leñosa natural», donde hay o había un sustrato especial que llevó miles de años de poblamiento de bosque nativo, donde llueve más de 1000 mm anualmente, y donde fue establecido evolutivamente un Ecosistema. Se trata de muchos cientos de has. donde previamente se realizó un desmonte, muchas veces drástico, por tala rasa; otras, por vías de un proceso más o menos sistemeatico que, en los dos casos desembocó en la denominada «reforestación» con la consecuente destrucción del ambiente y de la Identidad del paisaje.
El Decreto Provincial Nº 1956/91 reglamenta toda actividad forestal, vale decir que regula legalmente la intervención silvícola sobre los ecosistemas boscosos autóctonos, e induce a la reforestación con especies exóticas. La conocida compensación, o forestación compensatoria, no es otra cosa que un mal negocio de canje, en el cual la Sociedad,-que debería ser la primera responsable y única beneficiaria del patrimonio natural-, sale perdiendo lastimósamente y para siempre. Se trata de un pésimo canje comparable a lo que podría ser cambiar una bellísima y antigua obra de arte por una copia torpe y barata. Dice el Decreto en el Artículo 7: «Por cada Ha. forestada en la zona forestal de la Provincia, se otorgarán hasta 100 mts. cúbicos de materia prima en pie (rollizos y postes de lenga y ciprés fundamentalmente); hasta 500 mts. cúbicos de leña (de ñire, laura, radal, chacay...)». La vaguedad del concepto «zona forestal», deja librado al gusto del forestador el tipo de territorio a repoblar. Entonces este Decreto no hace más que permitir y avalar la reforestación con especies exóticas en cualquier sitio, sea el que sea.
Otro detalle a considerar es que la Ley exige plantar primero antes de que se autorice la explotación del bosque; pero esto jamás se hace cumplir; primero se saca, después, tal vez, se foresta... y por supuesto con pinos. Este fatídico macanismo compensatorio se ha visto reforzado por ciertos aspectos de la Ley nacional de promoción de las forestaciones, la Ley Nº 25080, (sancionada en 1999), que al referirse al apoyo crediticio para el denominado «enriquecimiento del bosque nativo» expresa: «Para la plantación de especies nativas y/o exóticas dentro de una masa boscosa nativa, se reconoce un apoyo económico equivalente al 50 % del monto asignado a las plantaciones comunes». Respecto a estudio de impacto ambiental que debieran hacerse indefectiblemente antes de autorizar cualquier tipo de plantación; la Ley antes aludida contempla la realización del mismo, en el artículo 11 de la resolución 169/00. Y a nivel provincial la DGHByP, según la disposición 44/00, expresa que es exigible la presentación de la declaración descriptiva de actividades de acuerdo a la Ley 4032 de E.I.A. Pero lamentablemente estos que sería importantes estudios no pasan de ser meros requisitos burocráticos inaplicables en la práctica.
En La Provincia de Río Negro, a los fines de adherir a la ley 25080, fue promulgada la Ley Nº 3314 que en su «famoso» artículo 7 (modificado de una manera «tan oportuna» por la legislatura), se dejó expresamente habilitadas las plantaciones de especies maderables exóticas en las «áreas cubiertas por bosque o matorral de ñire, siempre que los mismos no constituyan bosques protectores o permanentes». Y en este caso se ve claramente cómo un solo renglón de una Ley puede habilitar gigantescos desaciertos como el Proyecto Río Foyel de desmonte de un área de 4.500 Has. cubierta por bosque nativo para ser sustituido por plantaciones de pino oregón.
Para finalizar en la provincia de Chubut, como queda demostrado, las normas legales son laxas, porosas, permisivas; vale decir no hay nada que impida taxativamente reforestar con exóticas en lugares «nativos». Lamentablemente se equipara con pretensiones de compensar, un bosque de ciprés o de ñire con una plantación de pino murrayana. Todo parece ser lo mismo; y así nos está yendo.
Sin el carácter explosivo que tuvo el Proyecto Río Foyel (el cual no pudo prosperar gracias a la decidida movilización de las Ongs comprometidas con su biorregión); las plantaciones de pino siguen ganando terreno en Chubut, poco a poco y sin pausa, lo cual es igualmente «una bomba de tiempo».

Hugo Rodriguez


 

 


 La Tragedia del Bosque Chileno
 Por Jorge Llistosella


Un libro editado por los "Defensores del Bosque Chileno", que a nadie puede dejar indiferente

Al finalizar el siglo XX un sinfín de perspectivas se han convertido en realidad. La crisis ambiental global ha sido reconocida por todos los lideres mundiales, por todas las religiones, por los gobiernos y por el ciudadano común. Hay muchas discusiones respecto a las dimesiones de la crisis y el gran debate es sobre que actitudes tomar. Solamente aquellos que piensan que los recursos naturales son inagotables, y muchos representantes del sector financiero e industrial, se niegan a tomarle el peso a esta realidad. "La Tragedia del Bosque Chileno" es un sombrío testimonio de un sistema voraz. Una metáfora y un prisma que ayuda a entender el curso erróneo establecido por economías abstractas, consideraciones geopolíticas inadecuadas y una lógica industrial reduccionista que han dejado una enorme porción del otrora vibrante y saludable bosque nativo, en estado de degradación y, en muchos casos, de colapso total. El cuadro resulta desolador y el futuro que se vislumbra no es nada brillante. A diario, hora tras hora, la embestida y la tremenda inercia de un desarrollo mal concebido, están llevando al bosque chileno a una crisis cada vez más profunda. Algunas de las imágenes que muestra este libro son dramáticas, producto de la indesmentible realidad del lente fotográfico. Aquí se ha documentado por primera vez con base científica, un informe lúcido y detallado sobre la situación de los bosques chilenos y sobre la ausencia de políticas forestales que los protejan. Los editores, junto a destacados científicos, investigadores, ingenieros forestales, silvicultores, pensadores y antropólogos, presentan una visión interdisciplinaria que resulta irrefutable. Las políticas tienen que cambiar.. El futuro económico y social, la salud, el bienestar moral y espiritual de todo el país, dependen de que se pueda revertir esta tendencia destructiva, que trasciende la mera necesidad de conservar los árboles...


Todo Verdor Desaparecerá


En los últimos 82 años, la Argentina perdió 70 millones de Has forestadas, se trata de un asesinato a su fauna y a su flora, pero también a sus seres humanos, cuando se quema un bosque o se tala una selva, todos empezamos a vivir peor. O se entiende esto o habitaremos un desierto asfaltado.

Frente al pragmatismo y al imperio del poder económico, sólo a un loco o a una buena persona se le ocurriría apelar a los sentimientos y a la solidaridad. Seamos entonces fríos, implacables. Hagamos un llamado al egoísmo y al más absoluto instinto de conservación individual. Contemos una historia auténtica, contemporánea y nuestra. "-Hay ciertos arroyitos cordilleranos que recogen agua de los deshielos, y se forman entre un bosque llamado Andino-Patagónico. Cuando aumenta su caudal, esa agua cristalina alimenta al lago Nahuel Huapi, donde se origina el río Limay, cuya potencia aprovechan las represas Alicurá, Piedra del Águila, Pichi Picún Leufú, El Chocón, Michihuao, Pantanito y Arroyito, para generar energía eléctrica. Otro río, el Neuquén, antes de unirse al Limay, provee sus aguas puras a la represa Cerro Colorado. El Limay y el Neuquén originan el río Negro, que irriga una de las zonas más ricas de la Argentina: el valle de Río Negro, donde bien se sabe, nacen estupendas manzanas....". Este cuentito tonto se altera súbitamente. Hombres y mujeres que habitan las grandes ciudades no han comprendido aún en que alta medida su bienestar y su calidad de vida están vinculados con esos lejanos, viejos y majestuosos árboles que rodean y protegen aquellos insignificantes arroyitos. Si el bosque desaparece, el suelo queda desprotegido. El viento, el sol, la nieve, el granizo, la lluvia comienzan su incesante erosión. Los desechos van a parar a los arroyitos. El agua que fue pura se vuelve turbia, tiene detritos en suspensión. Las represas procesan ese líquido que lesiona sus turbinas, exigen mayor mantenimiento y encarecen la energía, que puede llegar a interrumpirse. El alto valle recibe agua impura, y su producto, esa magnífica fruta, modificará su sabor y su aspecto.
Al fín, si esto sucede con frecuencia el señor indiferente comerá productos de baja calidad; las empresas indiferentes caerán en sus exportaciones; la señora indiferente notará que, aunque accionó el botón de la luz, todo sigue a oscuras.

Jorge Llistosella


 

 


Asociación Lihuén-Antu, “Proyecto Lemu”.
Epuyén (CP 9211) Prov. de Chubut.
Fax: 02945-499050
E-mail: lemu@epuyen.net.ar